miércoles, 22 de octubre de 2008

Coincido con Dragó




Ayer estaba ayudando con su ordenador a un arquitecto que necesitaba una serie de programas de edición de video y me comentaba la urgencia con la que los requería. En algún momento de la conversación -cómo me molesta que me hablen mientras trabajo- me dijo que le sucederían cosas horribles si no llegaba a tiempo para entregar un trabajo. Yo respondía en modo automático. Este modo automático de tener una conversación sin dedicarle ni media neurona lo he perfeccionado superando la barrera de los monosílabos. Actualmente incluyo frases hechas y refranes. Así que yo le dije: "todo en esta vida tiene solución menos la muerte". Pronunciar las palabras "vida" y/o "muerte" suele tener el efecto anestésico deseado en la gran mayoría de la canaille. La gente no suele ser consciente del sentido trascendental y espiritual de nuestras vidas. Es más, la masa no suele ser consciente de estar siquiera viva. La mención a la vida me recordó una entrada del blog de Sánchez Dragó:

Impotentes, en efecto, somos todos frente a los abusos de quienes tanto se preocupan por nosotros. ¡Peste de tíos! ¡Por favor, señores! ¡Déjennos en paz, no nos protejan, ocúpense de sus asuntos, no invadan hasta nuestros genitales, permítannos asumir los riesgos inherentes a la vida!

A la vida, sí. Nacer es peligroso y vivir también. Sólo los muertos están a salvo de todo.


No puedo estar más de acuerdo, Fernando. La vida conlleva sus riesgos, dejadnos asumirlos. Ese sería el tema, pero el subtema inherente es el de "dejadnos en paz, pesados".

No sólo ignorantes, esclavos y malvados, sino que además, pesados.

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