viernes, 23 de mayo de 2008

Crisis artificial


Se están yendo las cosas de madre, eso todos lo tenemos claro. Pero en lugar de cacarear las editoriales de la derecha, si nos fijamos en las declaraciones de los protagonistas del drama popular veremos que hay cosas que no cuadran.

Por ejemplo: Cospedal, sobre la marcha de Ortega Lara, dijo que si se iba por razones personales, lo respetaba, pero que si se iba por un cambio en el rumbo de la política antiterrorista popular, estaba equivocado. El valor de la lucha antiterrorista no ha cambiado en el PP. ¿Por qué la gente dice lo contrario?

Otro ejemplo es la marcha de San Gil. Los propios "regeneradores" del PP dicen de ella exactamente lo mismo que la "vieja guardia": referente moral y político, baluarte de la libertad, etc. Sólo nos queda fiarnos de las propias palabras de María San Gil: hay una pérdida de confianza con la dirección nacional. Cuando eso sucede, en el PP o en cualquier otro partido, lo lógico es hacer lo que ha hecho María San Gil. Pero que yo sepa, nadie la ha censurado ni acosado. Es más, sigue en el partido.

Este tipo de cosas (a destacar, por cierto, que la gente ya no habla de los Acebes y Zaplana; salvo LD, que rescata a Cascos), llevan a un peligroso ocultamiento de la realidad. Se puede estar en discordancia con la nueva dirección del PP, a saber: Rajoy, Soraya, Pons, Cospedal y Gallardón; pero lo que no se debe hacer es azuzar a las masas de esa manera tan desaforada. Tras cuatro años de zapaterismo, los medios de la derecha y sus seguidores están muy bregados en movilizaciones, eslóganes y borreguismo (sé que no siempre es borreguismo, pero generalizo). Se escuchan cosas que están haciendo mucho daño al PP. No hace falta ser muy espabilado para saber que todo el daño que se haga hoy al PP, es rédito político al PSOE y a los nacionalistas mañana. Eso es tirar piedras al propio tejado. Porque el PP sigue siendo el PP, sigue siendo el único partido con que puede contar la gente que tiene una idea sobre el país con posibilidades de gobernar.

La solución no es decir estúpidamente: "Rajoy dimisión" o "Zapatero es mejor que Rajoy". No. Hay un proceso interno en el que se elige a un líder en pocos días. Hay un candidato, si no se está de acuerdo con él, se promueve otra candidatura y punto. Rajoy está en su derecho a presentarse, y otra persona también.

Ayer en La 2, Arístegui decía que le ofrecieron presentarse. Y también se lo ofrecieron a otros miembros relevantes del partido. Pues que se decidan y elijan a alguien para presentarse y ser la alternativa a Rajoy. El problema no es de candidatos o listas alternativas, es que hacen falta un 20% de los compromisarios. El problema no es de Rajoy, es de los estatutos del partido. Atacar a Rajoy no vale de nada. Así que no diga nadie que Rajoy será relajado con el terrorismo (sigue diciendo lo mismo que durante la campaña: apoyar al Gobierno), que se venden a los nacionalistas (no dejan de ser representantes de una parte de la gente, y hay que hablar con ellos. Hablar no es arrodillarse como ando escuchando por ahí). Y sobre todo, que dejen de llevarse las manos a la cabeza como si alguien "les hubiera engañado".

Hubieron errores y siguen habiendo errores. Lo de que los liberales y conservadores se vayan, fue una estupidez. Lassalle es un impresentable, sí. Pero esas meteduras de pata no son excusa para el bochornoso espectáculo que se está dando por parte de los que no están de acuerdo con Mariano.

1 comentarios:

Gaspar Duarte 26 mayo, 2008  

¿Que se marchen María San Gil y Ortega Lara no te parece síntoma suficiente de que algo no va nada bien, llámese crisis o lo que quieras? Ahora bien, el quid de la cuestión no es realmente "el que se vayan", sino que a Rajoy ni le importe ni haya hecho nada por evitarlo. O que no asuma que hay gente en su partido que no está de acuerdo con él. O si tan seguro está de sus apoyos, que no libere los avales.

O vamos, dime tú la actitud de gente como Lasalle con perlas como: ¿No se entera de que el PP ha cambiado? ¿Cómo? ¿A dónde? Yo no sé de qué cambio hablan.

En el PP casi nadie puede calificarse de liberal, pero al menos algunos no tienen tapujos en afirmarlo, respondan o no a un cánon. No es el caso de Rajoy ni sus hamijos, los que pululan por la SER.

Últimos programas del podcast

Archivo

Se admite el debate

Blogorrollo