lunes, 9 de octubre de 2006

La escala de Kardashev

Nikolai Kardashev fue un astrónomo soviético que propuso una escala para medir el grado de desarrollo tecnológico de una civilización. Mejor dicho, de cualquier civilización en el espacio y en el tiempo. Humana o no.

El criterio para dividir la escala se basa en la cantidad de energía de la que dispone esa civilización, así, tenemos tres grados:

  1. Grado 1: La civilización es capaz de usar la energía de todo un planeta (10E16 W, Kardashev, en un principio puso el nivel en 4x10E12 W, claro que estaba en 1964...).
  2. Grado 2: La civilización es capaz de usar la energía de una estrella como nuestro Sol (10E26 W, a nuestro Sol le calculamos una energía de 3,86x10E26, Kardashev originalmente colocó esta medida en 4x10E26 para redondear, supongo).
  3. Grado 3: La civilización puede utilizar la energía disponible en una Galaxia (10E36 W, el original estaba en 4x10E37 W).

La utilidad de esta tabla se ciñe a los investigadores del proyecto SETI. Fuera de la vía oficial, son numerosos los autores de ciencia ficción y futuristas que usan esta escala como base de trabajo.

Carl Sagan desarrolló el Grado 0, para más o menos hacernos una idea de dónde estamos y el avance logarítmico de desarrollo al que nos enfrentamos.

Para pasar del Grado 0 al 1, necesitaríamos -según los expertos- utilizar el mayor reservorio energético que tenemos y la mayor fuente de energía a nuestra disposición. Esto es: el océano y el Sol respectivamente. Existe algo llamado Gradiente térmico oceánico, que es la diferencia de temperatura entre la superficie y la profundidad del mar. Bueno, pues de ahí se puede sacar energía. Por cierto, la primera planta energética de este tipo fue constuida en Cuba en 1930, tenía una turbina y produjo 22kW.

Una vez que aprovechamos la energía solar al máximo, e incluso el gradiente geotérmico de nuestro planeta tenemos energía gratis y abundante y estamos preparados para saltar al Grado 2. Pero para ello, amigos de Bricomanía, debemos construir una esfera de Dyson, de la que hablaré en el próximo capítulo.

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